El autismo es un trastorno penetrante del desarrollo que afecta cómo un niño se desenvuelve en varias áreas, incluyendo el habla, las destrezas sociales y el comportamiento. Dado que la severidad de los síntomas varía ampliamente, los niños que tienen problemas en estas áreas se dice que tienen un trastorno de espectro autista. El autismo afecta a alrededor de 2 a 4 niños en 1,000 en los Estados Unidos. El número de niños afectados parece estar aumentando, con tasas cuatro veces más altas que 30 años atrás. Las causas de este aumento evidente no se conocen, pero el mejor conocimiento y los cambios en cómo se diagnostica el autismo puede explicar gran parte del aumento.
Síntomas del Autismo
Los niños con autismo pueden presentar varios síntomas, desde leves hasta severos, incluyendo:
- Dificultades en las interacciones con otras personas y al hacer amistades
- Problemas de comunicación, ambos en la comunicación verbal y no verbal
- Insistencia en la monotonía
- Movimientos repetitivos, tales como la agitación de las manos o ataques de cólera frecuentes
- Algún grado de retraso mental o discapacidades de aprendizaje en la mayoría (pero no en todos) de los niños afectados
Los niños con leves síntomas de autismo, llamado síndrome de Asperger, comparten algunos de los rasgos del autismo, pero los niños con el síndrome de Asperger tienen una intelegencia normal y aprenden a hablar a la edad esperada.
¿Cuándo se diagnostica el autismo?
Un niño con autismo no se ve diferente a otros niños. El o ella parece ser normal en el primer año de vida. Durante el segundo año de vida, el niño puede atrasarse en el desarrollo de destrezas sociales, el habla o hasta perder destrezas que había adquirido anteriormente. El autismo es diagnosticado usualmente cuando el niño tiene alrededor de dos años de edad.
¿Cómo se diagnostica el autismo?
No existe un análisis médico para diagnosticar el autismo. Los médicos generalmente diagnostican el autismo al observar el comportamiento del niño. A veces utilizan pruebas explorativas que miden un número de características y comportamientos asociados con el autismo.
¿Quién corre riesgo?
El autismo ocurre en todos los grupos raciales, sociales y educacionales. Los niños corren un riesgo cuatro veces mayor que las niñas. Los hermanos de un niño afectado pueden correr el riesgo de padecer autismo, aunque el riesgo es mínimo (aproximadamente 5 por ciento).
Las causas del autismo
Mientras que las causas del autismo no se conocen a fondo, los científicos sí conocen que el autismo no es causado por falta de los padres u otros factores sociales. Es un trastorno biológico que parece estar asociado con anormalidades sutiles del desarrollo en estructuras o funciones específicas del cerebro. Los estudios sugieren que en la mayoría de los casos, múltiples genes contribuyen a este trastorno. Los pocos genes que han estado implicados hasta ahora, solo juegan un papel contribuyente en la causa.
¿Pueden las vacunas de la niñez contribuir al autismo?
Las vacunas de la niñez incluyendo la vacuna contra el sarampión/paperas/rubéola, no causan autismo. Algunos padres de niños con autismo sospechan que esta vacuna, administrada alrededor de los 15 meses de edad, contribuye al autismo porque los niños a veces comienzan a demostrar síntomas del autismo durante el tiempo en que fueron vacunados. Es probable que esta sea la edad que comúnmente comienzan a aparecer los síntomas, aunque el niño no haya sido vacunado. Otra razón por la cual se sospecha que las vacunas de la niñez juegan un papel en el autismo es que, hasta recientemente, contenían un preservativo llamado “thimerosal” que contenía mercurio. Mientras que dosis altas de ciertas formas de mercurio pueden afectar el desarrollo cerebral, los estudios sugieren que “thimerosal” no lo contiene. En el 2001, un grupo de expertos del Instituto de Medicina concluyó que no existe evidencia concluyente que esta u otra vacuna aumenta el riesgo de desarrollar autismo.
Tratamientos
El autismo puede ser tratado con terapia de conducta, medicamentos y terapia nutritiva. Los niños muchas veces muestran progreso en los síntomas con el tratamiento de conducta intensivo empezado durante los años preescolares. Un programa de tratamiento individualizado se puede comenzar entre los dos y tres años de edad y continuar durante los años escolares.
No existe cura para el autismo. Sin embargo, algunos niños se benefician de los medicamentos que ayudan a mejorar los síntomas de comportamiento para que puedan aprender mejor. Algunos de los medicamentos usados comúnmente incluyen los antidepresivos, anti-sicópatas y estimulantes (tales como Ritalín, que es recetado usualmente para el trastorno de hiperactividad por déficit de atención).
Algunos estudios también sugieren que la terapia nutritiva, incluyendo la suplementación con ciertas vitaminas (como las vitaminas B) pueden mejorar los síntomas en algunos niños. Las familias siempre deben consultar con el médico del niño antes de empezar cualquier terapia nutritiva.
Características comunes del autismo
Cada niño con autismo es único, pero algunas de las características y comportamientos comunes pueden incluir:
- El no hablar
- Repetición de palabras
- Dificultad al entablar o mantener una conversación
- No responder cuando se le llama por su nombre
- Se enfoca en una actividad o tema singular
- Demasiado sensible al tacto o sonido
- Aversión al ser abrazado o acurrucado
- Falta de expresión facial o evita el contacto directo con la mirada
- Problemas al dormir
- Insistencia en la monotonía
- Falta de miedo en situaciones peligrosas
Para más información, visite la página de la Sociedad Americana del Autismo.