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Toxoplasmosis
La toxoplasmosis es una infección causada por un parásito unicelular llamado Toxoplasma gondii que, cuando afecta a una mujer embarazada, puede poner en peligro la salud de su bebé nonato. En los EE.UU. entre 400 y 4,000 bebés nacen con una infección de toxoplasmosis cada año.1,2 Muchos bebés infectados desarrollan complicaciones serias, como trastornos en la vista y problemas de aprendizaje. La mujer puede contraer toxoplasmosis al comer carne cruda o mal cocida o al entrar en contacto con la materia fecal del gato. Por suerte, una mujer embarazada puede tomar una serie de precauciones sencillas que tienden a reducir las probabilidades de que se infecte. Puesto que en los EE.UU. más de la mitad de los embarazos no son planificados, se recomienda a toda mujer que puede quedar embarazada seguir estas precauciones. ¿Qué síntomas produce la toxoplasmosis en el bebé? Sin tratamiento, hasta el 85 por ciento de los bebés infectados que parece normal en el momento de nacer desarrolla problemas meses o años más tarde,2,3 como infecciones oculares que pueden afectar la vista, problemas de aprendizaje y pérdida de la audición. La toxoplasmosis contraída durante el embarazo también puede provocar un aborto espontáneo o el nacimiento sin vida del bebé.3 ¿Con qué frecuencia se produce la toxoplasmosis? Normalmente, la infección activa ocurre sólo una vez en la vida y la persona se vuelve inmune por el resto de su vida. Si bien el parásito permanece dentro del cuerpo por tiempo indefinido, generalmente no produce daños y se mantiene inactivo a menos que el sistema inmunológico de quien lo lleva no funcione correctamente (por ejemplo, si el individuo tiene SIDA). Por lo general, las mujeres que desarrollan inmunidad a la infección antes del embarazo no corren peligro de transmitir la infección a sus bebés. No obstante, algunos expertos recomiendan a las mujeres posponer el embarazo por seis meses después de contraer toxoplasmosis ya que ha habido algunos casos de mujeres que se infectaron cerca del momento de la concepción que transmitieron la infección a sus bebés.2,4 ¿Puede la mujer averiguar si es inmune? Las mujeres que planeen quedar embarazadas deben consultar a sus médicos para saber si deben someterse a esta prueba antes del embarazo. Si los análisis de sangre demuestran que una mujer no ha estado infectada antes, debe tomar las precauciones necesarias para evitar la infección durante el embarazo, al igual que todas las mujeres que no se han realizado el análisis. ¿Cómo puede una mujer prevenir la toxoplasmosis durante el embarazo?
¿Cómo se diagnostica y trata la toxoplasmosis durante el embarazo? Si el laboratorio especializado confirma que la mujer tiene una infección activa, por lo general el médico indicará un tratamiento con uno o más medicamentos. Si la mujer se encuentra en el primer trimestre de embarazo o a comienzos del segundo, puede tratarse con un antibiótico llamado espiramicina.4 Algunos estudios sugieren que la espiramicina puede reducir en un 60 por ciento la probabilidad de transmitir la infección al feto.2,3 La espiramicina aún no ha sido aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) para ser utilizada en los EE.UU. y, por lo tanto, se considera un medicamento experimental. No obstante, los médicos interesados en obtener este medicamento pueden comunicarse con la FDA al teléfono 301-796-1600. Si se confirma que la mujer tiene una infección y lleva al menos 18 semanas de gestación, el médico puede indicarle una amniocentesis para determinar si el feto está infectado. Si el médico considera que el feto está infectado, tratará a la madre con pirimetamina y sulfadiazina. (No se recomienda la pirimetamina antes de las 18 semanas de gestación ya que puede aumentar el riesgo de defectos congénitos.)2,4 Este tratamiento parece reducir la frecuencia y gravedad de los síntomas en el bebé recién nacido.2,3,4 ¿Qué probabilidades tiene una madre embarazada de transmitir la toxoplasmosis a su bebé? ¿Cómo se trata a los bebés recién nacidos infectados? Un estudio reciente realizado por el Grupo Cooperativo Nacional de Estudio de la Toxoplasmosis de Chicago (National Collaborative Chicago-Based Toxoplasmosis Study Group) comprobó que este tratamiento suele ser altamente eficaz, incluso para los bebés con síntomas graves. El estudio comprobó que aproximadamente el 72 por ciento de los bebés infectados que recibían este tratamiento tiene una inteligencia normal y ninguno de ellos ha desarrollado pérdida de la audición.6 Lamentablemente, este y otros estudios comprobaron que las infecciones oculares pueden ser recurrentes durante la infancia,3,6 pero en general los niños que vuelven a tratarse con los dos medicamentos no sufren la pérdida de la visión.3 Algunos bebés tratados desarrollaron de todas maneras incapacidades permanentes, debido posiblemente a que el tratamiento con los medicamentos no puede revertir los daños en el cerebro o en los ojos producidos antes del nacimiento. La mayoría de los bebés infectados que no presentan síntomas al nacer no tienen la posibilidad de recibir tratamiento temprano, ya que no se les diagnostica la enfermedad hasta que desarrollan una infección ocular u otros problemas, algunas veces meses o años después de su nacimiento. Actualmente, dos estados (Massachusetts y Nuevo Hampshire) realizan pruebas de detección precoz a los bebés recién nacidos para detectar la toxoplasmosis y permitir su tratamiento temprano en caso de comprobarse que están infectados. Referencias 2. Montoya, J.G., Rosso, F. Diagnosis and Management of Toxoplasmosis. Clinics in Perinatology, volumen 32, 2005, págs. 705-726. 3. Remington, J.S., et al. Toxoplasmosis, in Remington, J.S., et al (eds.): Infectious Diseases of the Fetus and Newborn Infant, sexta edición, Philadelphia, Elsevier Saunders, 2006, págs. 947-1091. 4. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Toxoplasmosis. 11 de enero de 2008, www.cdc.gov/toxoplasmosis. 5. The SYROCOT (Systematic Review on Congenital Toxoplasmosis) Study Group. Effectiveness of Prenatal Treatment for Congenital Toxoplasmosis: A Meta-Analysis of Individual Patients’ Data. The Lancet, volumen 369, 13 de enero de 2007, págs. 115-122. 6. McLeod, R., et al. Outcome of Treatment for Congenital Toxoplasmosis, 1981-2004: The National Collaborative Chicago-Based, Congenital Toxoplasmosis Study. Clinical Infectious Diseases, volumen 15, número 42, 15 de mayo de 2006, págs. 1383-1394.Octubre de 2008 |