El estreptococo del grupo B (GBS) es un tipo de bacteria que puede provocar infecciones mortales en los bebés recién nacidos. La infección de GBS afecta a aproximadamente uno de cada 3,000 bebés nacidos en los Estados Unidos.1 Por lo general, los bebés contraen la infección de su madre durante el parto vaginal. Aproximadamente el 25 por ciento de las mujeres embarazadas lleva el GBS en la vagina o el recto.2 Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) recomiendan a todas las mujeres embarazadas realizarse una prueba de detección precoz de GBS y, cuando sea necesario, recibir el tratamiento adecuado durante el parto.3 Por lo general, estas medidas ayudan a prevenir la infección en los recién nacidos. (El estreptococo del grupo B no debe confundirse con el estreptococo del grupo A que, por lo general, causa inflamación de garganta y, en raras ocasiones, la destrucción potencialmente mortal de ciertos tejidos.)
¿Cómo puede una mujer embarazada infectarse con el GBS?
Cualquier persona puede ser portadora del GBS, pero pocas se enferman por su causa. Esta bacteria reside en el tracto genital inferior o en el sistema gastrointestinal, junto con muchas otras bacterias que son inofensivas para la mayoría de las personas. El GBS infecta principalmente a las mujeres embarazadas y a sus bebés y, a veces, a adultos y ancianos que padecen otras enfermedades, como cáncer y diabetes.
¿Cómo adquiere un bebé la infección de GBS?
Los bebés pueden experimentar dos manifestaciones diferentes de la infección de GBS: la infección temprana y la infección tardía. Los bebés con infección temprana desarrollan síntomas dentro de los siete días de su nacimiento, generalmente dentro del primer día de vida. Aquellos que padecen de infección tardía presentan sus síntomas entre los siete días y los tres meses de vida.
Aproximadamente la mitad de todas las infecciones de GBS en neonatos es de tipo temprano.2 Éstas son casi siempre transmitidas de la madre al bebé durante el parto. Las infecciones tardías pueden contraerse en el momento del parto o después del nacimiento a través del contacto con la madre u otras personas portadoras del GBS.
Cuando una mujer embarazada no tratada lleva el GBS en la vagina o el recto durante el trabajo de parto y el alumbramiento, existe una probabilidad de una en 200 de que su bebé se infecte con esta bacteria.2 Las probabilidades son de cuatro en 100 cuando la mujer es portadora de la bacteria y desarrolla además ciertos factores de riesgo4 como, por ejemplo:
- Parto prematuro (antes de las 37 semanas de gestación)
- Desprendimiento prolongado de las membranas (más de 18 horas antes de dar a luz al bebé)
- Fiebre (100.4 ºF/38 ºC o más) durante el trabajo de parto
Otros factores de riesgo incluyen haber tenido un bebé infectado con GBS en un embarazo anterior o tener una infección de GBS en el tracto urinario. Es posible que los bebés se infecten con el GBS cuando la bacteria entra en su cuerpo al ingerir líquido amniótico o fluidos vaginales que contienen GBS durante el trabajo de parto y el alumbramiento.
¿Cuáles son los síntomas de infección de GBS en el neonato?
Los bebés con infección temprana presentan uno o más de los siguientes síntomas: neumonía, sepsis (infección de la sangre) y, con menos frecuencia, meningitis (infección de las membranas que recubren el cerebro). Los bebés con infección tardía por lo general padecen sepsis o meningitis.
Aunque reciban tratamiento con antibióticos, del tres al cinco por ciento de los bebés con GBS no sobrevive.5 Los bebés prematuros tienen más probabilidades de morir de la enfermedad que los bebés nacidos a término. La mayoría de los bebés que sobreviven el GBS luego se desarrolla normalmente. No obstante, entre el 25 y el 50 por ciento de los bebés que desarrollan meningitis sufre daños neurológicos permanentes, como parálisis cerebral, pérdida de la vista o de la audición, retraso mental, problemas de aprendizaje y convulsiones.6
¿Cómo puede prevenirse la infección de GBS en los neonatos?
Todas las mujeres embarazadas deben realizarse pruebas de detección precoz de GBS entre las semanas 35 y 37 del embarazo. (Las mujeres que ya tuvieron un bebé con GBS o una infección del tracto urinario causada por GBS en el embarazo en curso no necesitan realizarse las pruebas de detección precoz y deben recibir tratamiento directamente.) El médico toma una muestra de los fluidos vaginales y rectales y la envía a un laboratorio para realizar un cultivo con el fin de detectar la presencia del GBS. Por lo general, los resultados de los análisis se conocen al cabo de 24 ó 48 horas. Las mujeres que obtienen un resultado positivo en los análisis de GBS, y ciertas otras mujeres que tienen un alto riesgo de tener un bebé infectado, reciben un tratamiento con antibióticos por vía intravenosa durante el trabajo de parto y el alumbramiento. Se recomienda el tratamiento a mujeres que:3
- Ya tuvieron un bebé con infección de GBS
- Tuvieron una infección del tracto urinario causada por GBS en el embarazo en curso
- Obtuvieron un resultado positivo al realizarse una prueba de detección precoz de GBS en el embarazo en curso
- Comienzan con el trabajo de parto antes de obtener los resultados de la prueba de GBS, o antes de realizarse la prueba, y tienen cualquiera de los siguiente factores de riesgo:
- Parto prematuro (antes de las 37 semanas de gestación)
- Desprendimiento prolongado de las membranas (más de 18 horas antes de dar a luz al bebé)
- Fiebre de al menos 100.4° F o 38 ºC durante el trabajo de parto
No se recomienda administrar antibióticos por vía oral antes del parto, ya que las bacterias pueden regresar rápidamente.
Cuando una mujer que ha obtenido un resultado positivo en la prueba de GBS va al hospital para el parto, debe recordar a los médicos acerca de su resultado para que puedan proporcionarle el tratamiento adecuado rápidamente. Aparentemente, el tratamiento es más eficaz cuando se administra al menos cuatro horas antes del parto.2
Si una mujer portadora del GBS tiene un parto por cesárea antes de que comience el trabajo de parto y antes del desprendimiento de las membranas, el médico puede decidir que no es necesario tratarla con antibióticos por vía intravenosa.3
¿Qué antibióticos se utilizan durante el trabajo de parto y el alumbramiento para prevenir la infección de GBS en el bebé?
Habitualmente se utiliza penicilina3 o, como alternativa, un antibiótico relacionado llamado ampicilina, pero deben utilizarse otros antibióticos si la mujer es alérgica a la penicilina. Aunque se considera que ninguno de estos antibióticos es peligroso para la madre ni para el bebé, los estudios sugieren que hasta el 10 por ciento de las mujeres tratadas con penicilina desarrolla una reacción alérgica leve (generalmente una erupción cutánea) y que una de cada 10,000 sufre una reacción alérgica grave (shock anafiláctico), que debe tratarse inmediatamente y que, en casos esporádicos, puede ser fatal.2
Por lo general, a las mujeres alérgicas a la penicilina se las debe tratar con un medicamento a base de cefalosporina llamado cefazolina.3 No obstante, hay un pequeño número de personas alérgicas a la penicilina que también son alérgicas a las cefalosporinas. Si el médico considera que la mujer tiene un alto riesgo de desarrollar una reacción alérgica grave, debe tratarla con eritromicina o clindamicina, siempre y cuando los análisis de laboratorio muestren que la bacteria del GBS de la que es portadora no es resistente a estos medicamentos. Si la infección no puede tratarse con estos medicamentos (un número mínimo de casos presenta resistencia), debe tratarse a la mujer con vancomicina.3
¿Puede el GBS provocar complicaciones en la madre al margen de la infección del neonato?
El GBS puede causar una infección en el útero antes o después del parto. La infección que se produce antes del parto se llama corioamnionitis y produce fiebre, sensibilidad en el útero y un aumento en la frecuencia cardíaca del bebé. Esta infección se trata con antibióticos. No obstante, cuando una mujer padece esta infección antes del parto, es posible que no presente síntomas y, por lo tanto, es imposible detectarla. La infección puede incrementar el riesgo de desprendimiento prematuro de las membranas (antes de las 37 semanas de gestación), de parto prematuro y de nacimiento sin vida del bebé.2,6 Después del parto, los síntomas de una infección uterina incluyen, entre otros, fiebre, dolores abdominales y pulso acelerado. Al administrarse un tratamiento con antibióticos, por lo general se consigue curar estas infecciones en pocos días. Las mujeres que son sometidas a pruebas de detección precoz de GBS durante el trabajo de parto y el alumbramiento y que son tratadas tienen menos probabilidades de desarrollar infecciones uterinas después del parto.6
El GBS también puede provocar infecciones en el tracto urinario durante el embarazo. Los síntomas incluyen, entre otros, fiebre y dolor y ardor al orinar. Algunas mujeres con una infección del tracto urinario no presentan síntomas pero es posible diagnosticarla mediante un análisis de orina de rutina durante una visita prenatal. Las mujeres con una infección del tracto urinario causada por el GBS deben ser tratadas con antibióticos por vía oral durante el embarazo y, además, con antibióticos por vía intravenosa durante el trabajo de parto y el alumbramiento, ya que es probable que tengan una concentración elevada de la bacteria en la vagina.
¿Los bebés de las mujeres tratadas por infecciones del GBS durante el parto requieren algún tratamiento adicional?
La mayoría de los bebés de las mujeres tratadas no requiere un tratamiento especial después del nacimiento, a menos que presenten síntomas de sepsis. No obstante, si se diagnostica a la madre una infección uterina (corioamnionitis) durante el trabajo de parto y el alumbramiento, deben realizarse pruebas de detección del GBS al bebé y administrársele un tratamiento con antibióticos mientras se esperan los resultados de los análisis.
¿Qué investigaciones se están realizando para prevenir las infecciones de GBS en los bebés recién nacidos?
Los investigadores están tratando de desarrollar vacunas para administrar antes o durante el embarazo para prevenir la infección de GBS en las madres y en sus bebés. Los investigadores también están desarrollando pruebas de detección precoz rápidas y de alta precisión que puedan realizarse durante el parto. La mayoría de las pruebas rápidas existentes no se consideran lo suficientemente precisas para determinar qué mujeres deben recibir tratamiento con antibióticos durante el parto. No obstante, existe una nueva prueba rápida que, aparentemente, puede detectar más del 90 por ciento de los casos de infecciones de GBS.6 Las pruebas rápidas capaces de detectar con precisión a las mujeres portadoras de la bacteria pueden ser particularmente beneficiosas para las mujeres que experimentan trabajo de parto prematuro, en quienes la realización de un cultivo no resulta útil debido al plazo requerido para obtener los resultados, y para las mujeres que no han recibido cuidados prenatales (y por lo tanto no se han realizado una prueba de detección de GBS).