Cada año en los Estados Unidos, aproximadamente 19 millones de personas contraen una infección de transmisión sexual.1 Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son infecciones que se pueden contraer al tener una relación sexual (genital, oral o anal) con una persona que tiene una infección de este tipo. Muchas de las personas infectadas no saben que tienen una ITS, porque algunas de las más comunes no producen síntomas.
Las ITS representan riesgos especiales para las mujeres embarazadas y sus bebés. Estas infecciones pueden causar aborto espontáneo, embarazo ectópico (cuando el embrión se desarrolla fuera del útero, generalmente en una de las trompas de Falopio), parto prematuro (antes de cumplidas las 37 semanas de embarazo), nacimiento sin vida, defectos de nacimiento, enfermedades durante el primer mes de vida del bebé y la muerte del bebé recién nacido. Lo más frecuente es que el bebé se infecte durante el parto al pasar por un conducto pélvico infectado. Sin embargo, algunas de estas infecciones pueden cruzar la placenta e infectar al feto.
Es importante que una mujer embarazada averigüe si tiene una ITS. Durante una consulta prenatal temprana, el médico le realizará algunas pruebas para detectar la presencia de alguna de estas infecciones, como la del VIH (el virus que causa el SIDA) y la sífilis. Algunas ITS pueden curarse con medicamentos pero no todas. No obstante, si una mujer tiene una ITS que no se puede curar, por lo general puede tomar algunas medidas para proteger al bebé.
¿Qué es la clamidia?
La clamidia es una bacteria. Una infección clamidial puede causar problemas de reproducción en las mujeres que la contraen antes del embarazo o durante su desarrollo. Todos los años se producen cerca de 2.8 millones de casos nuevos en los Estados Unidos (entre mujeres y hombres), lo cual la convierte en una de las ITS más comunes.1 Suele ocurrir con más frecuencia en personas de menos de 25 años de edad.
Por lo general, la clamidia no produce síntomas, aunque una minoría de mujeres infectadas experimenta una sensación de ardor al orinar y pérdidas vaginales.2 Si no se la trata, la clamidia puede propagarse al tracto genital superior (útero, trompas de Falopio y ovarios) y producir enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), con frecuencia con una superinfección con otras bacterias. La EIP puede dañar las trompas de Falopio y llevar a la infertilidad o a un embarazo ectópico.
Cerca del 10 por ciento de las mujeres embarazadas en los Estados Unidos tiene clamidia.3 Si no se tratan, corren un riesgo mayor de rotura prematura de las membranas (bolsa de aguas) y de aborto espontáneo.3 Los bebés de mujeres con clamidia no tratada suelen infectarse durante el parto vaginal. Los bebés infectados pueden desarrollar infecciones oculares y neumonía, que requieren tratamiento con antibióticos.
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) recomiendan a todas las mujeres embarazadas realizarse una prueba de detección precoz de la clamidia en la primera visita prenatal.4 Las pruebas pueden realizarse con una muestra de orina o líquido vaginal obtenida con un hisopo. La clamidia puede curarse con antibióticos que evitan las complicaciones para la madre y el bebé. La pareja de la mujer infectada también debería tratarse ya que la infección puede continuar transmitiéndose mutuamente en las parejas sexualmente activas.
¿Qué es la gonorrea?
La gonorrea es una infección bacteriana común que causa problemas de reproducción muy similares a los causados por la clamidia. En los Estados Unidos, cada año se registran cerca de 600,000 casos nuevos.4 Al igual que la clamidia, con frecuencia no produce ningún síntoma en las mujeres infectadas, aunque algunas experimentan flujo vaginal, ardor al orinar o dolor abdominal. Muchas también desarrollan EIP. A diferencia de la infección clamidial, la gonorrea en los hombres produce un ardor intenso al orinar e incluso la obstrucción del flujo urinario.
Las mujeres embarazadas con gonorrea no tratada tienen un riesgo mayor de tener un aborto espontáneo, la rotura prematura de las membranas y un parto prematuro. Con frecuencia, sus bebés se infectan durante el parto vaginal. La infección puede afectar los ojos y las articulaciones del bebé e incluso causar infecciones en la sangre potencialmente mortales. Los antibióticos ofrecen una opción de tratamiento eficaz.
Los CDC recomiendan a todas las mujeres embarazadas con riesgo de contraer gonorrea o que viven en un área en la que es común que se realicen una prueba en la primera visita prenatal.4 Las pruebas pueden realizarse con una muestra de orina o líquido vaginal obtenida con un hisopo. Por lo general, el tratamiento con antibióticos es eficaz y previene las complicaciones. Como la gonorrea y la clamidia suelen ocurrir juntas, los médicos realizan a las personas infectadas con una de estas infecciones las pruebas necesarias para detectar la otra.
¿Qué es la sífilis?
La sífilis es una ITS peligrosa causada por una bacteria que puede cruzar la placenta e infectar al feto. Esta infección es una de las ITS más serias aunque es considerablemente menos común que las demás. En 2005, se diagnosticó esta infección en aproximadamente 1,300 mujeres en los Estados Unidos.5
La sífilis comienza con una llaga dura indolora llamada chancro, por lo general en la zona genital o vaginal. Si no se las trata, las personas infectadas desarrollan una erupción, fiebre y otros síntomas meses después. Si se la deja sin tratar, después de algunos años algunas personas infectadas pueden desarrollar problemas cardíacos, daño cerebral, ceguera, demencia, e incluso la muerte.
Si no se la trata, la sífilis durante el embarazo puede producir la muerte del feto o del bebé recién nacido en hasta el 40 por ciento de los casos.5 También puede producir un parto prematuro. Algunos bebés infectados no presentan ningún síntoma al nacer, pero sin un tratamiento inmediato con antibióticos, desarrollan daño cerebral, ceguera, pérdida de la audición, anomalías en los huesos y los dientes y otros problemas.
Los CDC recomiendan a todas las mujeres realizarse un análisis de sangre para detectar la sífilis durante la primera visita prenatal.4 Una sola inyección de penicilina puede curar la enfermedad cuando la mujer lleva menos de un año infectada. Otros casos requieren períodos más largos de tratamiento.4 Cuando se trata a una mujer antes del tercer mes del embarazo (cerca de las 28 semanas de gestación), por lo general el bebé no sufre ningún daño a causa de la infección.6
¿Qué es la vaginosis bacteriana?
La vaginosis bacteriana (VB), que afecta a aproximadamente el 16 por ciento de las mujeres embarazadas en los Estados Unidos, es causada por un sobrecrecimiento de bacterias que se encuentran naturalmente en la vagina.7 No se ha podido determinar exactamente cómo se desarrolla la VB, aunque parece ser más común en aquellas mujeres que han tenido varias parejas sexuales. Algunas mujeres con VB experimentan un flujo vaginal con un olor desagradable y sienten ardor al orinar y comezón en la zona genital, mientras que otras no presentan ningún síntoma.
Los estudios sugieren que la VB podría aumentar las probabilidades de una mujer de sufrir la rotura prematura de las membranas y de tener un parto prematuro.4 Las mujeres que tienen síntomas de VB se tratan con antibióticos para reducir este riesgo. Algunos estudios sugieren que tratar a las mujeres embarazadas con VB de alto riesgo (incluso aunque no tengan síntomas) puede reducir su riesgo de tener un parto prematuro. No obstante, el tratamiento no parece ser eficaz en las mujeres de bajo riesgo con VB asintomática, por lo que actualmente no se recomiendan las pruebas de rutina.4
¿Qué es la tricomoniasis?
La tricomoniasis es una infección parasítica que produce flujo vaginal de color amarillo verdoso y olor desagradable, comezón en la zona genital y enrojecimiento y, en algunos casos, dolor durante las relaciones sexuales y al orinar. Cada año cerca de 7.4 millones de personas contrae esta infección en los Estados Unidos.8
El 10 por ciento de las mujeres embarazadas tiene tricomoniasis en los Estados Unidos.9 Si no se la trata, la tricomoniasis puede aumentar el riesgo de rotura prematura de las membranas y de parto prematuro.
La tricomoniasis se diagnostica realizando el análisis de una muestra de líquido vaginal obtenida con un hisopo. Por lo general, puede curarse con un fármaco llamado metronidazol, que elimina la infección pero no siempre reduce el riesgo de parto prematuro.4,8 Las mujeres embarazadas deben consultar a su médico acerca de la conveniencia o no de someterse a un tratamiento. En caso de recibir tratamiento, su pareja debe tratarse también.
¿Qué es el herpes genital?
El herpes genital es una ITS viral. En los Estados Unidos, el 25 por ciento de las mujeres tiene la infección pero la mayoría no lo sabe ya que no presenta síntomas.10
Un pequeño número de personas infectadas desarrolla ampollas en la zona genital que producen comezón y se vuelven dolorosas. Una persona que contrae herpes genital por primera vez también puede desarrollar fiebre, fatiga, inflamación de las glándulas y dolores en el cuerpo. El virus permanece en el cuerpo para siempre y puede causar brotes recurrentes de ampollas. Por lo general, los médicos diagnostican el herpes observando las llagas, aunque en algunos casos toman una muestra de las ampollas para analizarlas.
Menos del uno por ciento de las mujeres con un brote repetido de herpes cerca del momento del parto la transmite a su bebé.4 El riesgo es mayor (del 30 al 50 por ciento) cuando la mujer embarazada contrae el herpes (tenga o no síntomas) por primera vez en la última etapa del embarazo.4 Algunos bebés infectados desarrollan llagas en la piel o en la boca que, por lo general, pueden tratarse de manera eficaz con medicamentos antivirales. No obstante, a pesar del tratamiento, la infección a veces se propaga al cerebro y a otros órganos y produce daño cerebral, ceguera, retraso mental, e incluso la muerte. Si una mujer tiene síntomas de herpes en el momento del parto, es probable que el médico le aconseje realizarse una cesárea para proteger al bebé. Algunas mujeres que tienen brotes repetidos de infección por herpes pueden tratarse con un medicamento antiviral que permite prevenir dichos brotes.4
¿Qué son las verrugas genitales?
Las verrugas genitales son hinchazones de color rosa, blanco o gris en la zona genital causadas por un numeroso grupo de virus llamados papilomavirus humanos (PVH). Algunos de los virus también aumentan el riesgo de cáncer del cuello uterino. Aproximadamente 6.2 millones de personas se infectan cada año en los Estados Unidos.11
Actualmente suele recomendarse una vacuna contra los cuatro tipos principales de PVH para las niñas de 11 y 12 años y para las mujeres de entre 13 y 26 años que no se han vacunado antes.11 Esta vacuna permite prevenir la mayoría de los casos de cáncer del cuello uterino y de verrugas genitales. Las mujeres embarazadas no deben vacunarse.
Las verrugas genitales suelen aparecer en racimos pequeños con forma de coliflor y pueden picar o arder. Cerca del uno por ciento de todos los adultos sexualmente activos tiene verrugas genitales.11
Algunas veces, las hormonas relacionadas con el embarazo hacen que las verrugas genitales crezcan. En ocasiones, pueden crecer tanto que bloquean el conducto pélvico, lo cual hace que sea necesario realizar una cesárea. En casos aislados, una madre infectada puede transmitir el virus a su bebé, lo cual hará que le crezcan verrugas en las cuerdas vocales. Por lo general, no se recomienda una cesárea para proteger al bebé ya que esta complicación es poco común y no se sabe si una cesárea puede prevenir la infección.
Si las verrugas crecen demasiado o molestan, pueden extirparse en forma segura durante el embarazo con cirugía láser o crioterapia (congelación).
¿Qué es el VIH?
El VIH (virus de la inmunodeficiencia humano) es el virus que causa el SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirido), el cual daña el sistema inmunológico y pone en peligro las vidas de todas las personas infectadas, incluso las madres y sus bebés. Se estima que en los Estados Unidos hay 127,000 mujeres infectadas con VIH.12 La mayoría de ellas se infectó por vía sexual, aunque el uso de drogas intravenosas es otra causa común de infección.
Los CDC recomiendan a todas las mujeres embarazadas realizarse pruebas de VIH en la primera etapa del embarazo como parte del panel de pruebas prenatales de rutina.4 Las mujeres que se enteran de que son portadoras del virus pueden recibir un tratamiento para proteger a sus bebés y evitar que contraigan la infección. Actualmente, hay nuevos tratamientos con fármacos que pueden reducir al dos por ciento o menos el riesgo de que una madre tratada transmita el VIH a su bebé, comparado con el riesgo de cerca del 15 al 25 por ciento en el caso de madres no tratadas.4
¿Cómo puede una mujer embarazada proteger a su bebé de las ITS?
Una mujer embarazada puede proteger a su bebé de las ITS asegurándose de no contraer una de estas infecciones durante el embarazo. El método de prevención más eficaz es tener una sola pareja sexual.
Si su pareja tiene antecedentes de herpes y ella no, debe evitar tener relaciones sexuales durante el tercer trimestre cuando el riesgo de transmitir la infección al bebé es más alto.4 Durante todo el embarazo, debe evitar tener relaciones sexuales cuando su pareja tenga síntomas y utilizar un preservativo cuando no tenga llagas, ya que la infección podría estar activa aunque no presente síntomas. Los preservativos también protegen contra el VIH y otras ITS.
La mujer debe ponerse en contacto con su médico inmediatamente si sospecha que tiene una ITS o si ha tenido una relación sexual con una pareja que puede tener una ITS. De esta manera, puede recibir tratamiento inmediato para proteger su salud y la de su bebé.
¿March of Dimes apoya las investigaciones sobre las ITS durante el embarazo?
March of Dimes ofrece becas de investigación destinadas a mejorar la comprensión de cómo las ITS afectan el embarazo y cómo pueden tratarse los embarazos afectados para evitar las infecciones en los recién nacidos o, cuando esto no es posible, cómo tratarlos. Un becario está intentando identificar las diferencias genéticas que pueden hacer que algunas mujeres embarazadas sean más propensas a las infecciones en el tracto genital superior después de una VB. Debido a que las infecciones en el tracto genital superior pueden aumentar el riesgo de parto prematuro, este estudio podría llevar a mejores maneras de identificar a las mujeres con un riesgo mayor de parto prematuro, lo que permitiría su tratamiento temprano para prevenirlo. Otro becario está analizando de qué manera las redes de genes de la clamidia y otras bacterias actúan y causan infecciones peligrosas en los recién nacidos, como meningitis e infecciones en la sangre. Otros están intentando desarrollar mejores tratamientos a base de medicamentos para las infecciones por herpes congénitas a fin de prevenir las lesiones cerebrales y las incapacidades permanentes en los recién nacidos.