El ultrasonido es una técnica que utiliza ondas sonoras para mostrar imágenes del bebé (feto) dentro del útero materno. Dado que utiliza ondas sonoras en lugar de radiación, el ultrasonido es más seguro que los rayos X. El examen de ultrasonido permite obtener información importante sobre la salud del feto y las condiciones presentes en el útero. Esta información permite al médico planificar la atención médica de la mujer embarazada y mejorar los resultados del embarazo.
¿Cómo funciona el ultrasonido?
El ultrasonido hace rebotar las ondas sonoras sobre el feto en desarrollo. Los ecos producidos por estas ondas son analizados por computadora para producir una imagen fija o en movimiento, llamada sonograma, en una pantalla. Esta técnica también suele denominarse sonografía.
¿Cómo se practica el ultrasonido?
Dos de las formas más comunes de ultrasonido utilizadas en el embarazo son el ultrasonido transabdominal y el ultrasonido transvaginal. En el examen por ultrasonido transabdominal, el médico o el técnico pasa un dispositivo manual llamado transductor sobre el abdomen de la mujer embarazada. El transductor emite ondas sonoras en el útero de la mujer y detecta los ecos de dichas ondas, que luego convierte en señales eléctricas. Estas señales eléctricas se combinan para formar una imagen a través de la computadora. Con el fin de obtener una imagen más nítida, el médico o el técnico coloca una capa delgada de gel sobre el abdomen de la mujer, lo cual mejora la transmisión de las ondas sonoras. En algunos casos se le pide que tenga la vejiga llena de líquido durante la realización del procedimiento. El examen por ultrasonido es indoloro, pero a muchas mujeres les resulta incómodo tener la vejiga llena de líquido.
En el examen por ultrasonido transvaginal, el médico o el técnico introduce una sonda en la vagina. Durante el procedimiento, la mujer debe permanecer recostada boca arriba y colocar los pies en unos estribos. Esta forma de ultrasonido suele utilizarse cuando es necesario realizar el examen en una etapa muy temprana del embarazo, ya que el útero, los ovarios y las trompas de Falopio están más cerca de la vagina que de la superficie del abdomen. En algunos casos, la sonda se coloca en la abertura de la vagina, lo que se conoce como ultrasonido translabial. Ambas técnicas pueden utilizarse durante todo el embarazo para examinar más de cerca el cuello del útero y su parte inferior.
¿En qué consiste un examen por ultrasonido?
Un examen por ultrasonido estándar (también llamado básico o de nivel I) durante el primer trimestre puede llevar de 15 a 20 minutos. Este examen controla el número y ubicación de los sacos gestacionales que contienen el embrión, el tamaño del embrión o embriones, la actividad cardíaca embriónica y el estado del útero, las trompas de Falopio y los ovarios. Un examen por ultrasonido estándar durante el segundo o el tercer trimestre controla la edad y el tamaño del feto, el número de fetos, la ubicación de la placenta, los latidos cardíacos del feto y el volumen de líquido amniótico. También examina la anatomía básica del feto, incluido el cerebro, la columna vertebral, el estómago, los riñones, la vejiga y las cuatro cámaras del corazón. Si el médico sospecha la existencia de algún defecto congénito, es común que se derive a la paciente para realizarle un examen más completo o específico (o de nivel II), que suele utilizar equipo de ultrasonido más complejo y lleva de 30 minutos a varias horas.
¿Se le realizan a todas las mujeres embarazadas un examen por ultrasonido?
En la actualidad, cerca del 70 por ciento de las mujeres embarazadas se realiza un examen por ultrasonido.1 Muchos médicos suelen ofrecer a las mujeres con bajo riesgo exámenes por ultrasonido de rutina entre las semanas 16 y 20 del embarazo. No obstante, no se ha comprobado que estos exámenes sean útiles para las mujeres con embarazos de bajo riesgo. Un estudio importante realizado en 1993 no encontró diferencias significativas entre dos grupos de mujeres embarazadas de bajo riesgo (un grupo sometido a dos exámenes por ultrasonido de rutina y un grupo sometido a exámenes por ultrasonido por razones médicas específicas), en términos de índice de partos prematuros, bajo peso al nacer, complicaciones serias en el neonato o muerte del bebé.2
Algunos médicos recomiendan a todas las mujeres embarazadas realizarse un examen por ultrasonido de rutina entre las semanas 16 y 20 de gestación para detectar defectos congénitos en el feto.3 Un informe reciente del Instituto de Medicina (Institute of Medicine) recomienda el uso más amplio del ultrasonido antes de las 20 semanas de embarazo para establecer en forma más precisa la edad gestacional, como un paso para conocer más sobre las causas de los nacimientos prematuros (antes de cumplidas las 37 semanas de gestación).4
¿Cuáles son las razones médicas para realizar un examen por ultrasonido durante el embarazo?
Los exámenes por ultrasonido se realizan para:
- Descartar o confirmar un embarazo ectópico. El ultrasonido puede utilizarse para diagnosticar un embarazo ubicado en las trompas de Falopio o en el abdomen en lugar de en el útero.
- Identificar un posible aborto espontáneo. Cuando hay hemorragias en los primeros meses del embarazo, o si los latidos cardíacos o los movimientos del feto parecen haberse detenido durante la gestación, el ultrasonido permite determinar si el feto ha muerto y si la mujer tendrá un aborto espontáneo.
- Confirmar un embarazo múltiple.
- Determinar la edad del feto. El tamaño del feto, medido mediante un examen por ultrasonido, permite a los médicos calcular la fecha del parto. La medición es más exacta en la primera mitad del embarazo.
- Diagnosticar algunos defectos congénitos. Las imágenes de ultrasonido pueden utilizarse para diagnosticar ciertos defectos congénitos, como la espina bífida. Si el ultrasonido específico (nivel II) detecta una anomalía en el desarrollo del feto, es posible que el médico derive a la paciente a un centro médico especializado en evaluaciones por ultrasonido más complejas. Diferentes exámenes complejos pueden ayudar a determinar la naturaleza del problema y con qué opciones cuenta la mujer.
- Detectar el síndrome de Down. Estudios recientes sugieren que la realización de un examen por ultrasonido durante el primer trimestre, combinado con un análisis de la sangre materna, resulta tan eficaz como el análisis de sangre tradicional del segundo trimestre para la detección temprana del síndrome de Down y otros defectos congénitos cromosómicos.5,6 El examen por ultrasonido busca un espesamiento de la piel detrás del cuello del feto, llamado pliegue nucal, que a veces aparece con el síndrome de Down. Actualmente, el Colegio de Obstetras de los Estados Unidos (American College of Obstetricians) recomienda ofrecer a todas las mujeres embarazadas una prueba de detección temprana para el síndrome de Down.6
- Evaluar el crecimiento fetal. Si el útero crece de manera más lenta o más rápida de lo esperado, el ultrasonido puede ayudar a determinar si se debe a un problema de crecimiento en el feto, a un volumen escaso o excesivo de líquido amniótico o a alguna otra causa. En algunos casos el médico recomienda realizar varios exámenes por ultrasonido para monitorear el crecimiento del feto.
- Determinar la causa de hemorragias en el segundo o tercer trimestre del embarazo. Estas hemorragias se deben frecuentemente a problemas de placenta, que pueden requerir tratamientos especiales y un parto por cesárea.
- Comprobar el buen estado del feto hacia el final del embarazo. El ultrasonido y otras pruebas (como el monitoreo de la frecuencia cardíaca fetal) se utilizan para monitorear la salud del feto durante el último trimestre del embarazo (o a veces antes) en embarazos de alto riesgo. Pueden recomendarse uno o más exámenes por ultrasonido si la madre tiene un problema de salud crónico como diabetes o hipertensión arterial o si el crecimiento del bebé parece ser demasiado lento. En algunos casos, un parto prematuro puede ser conveniente para el bebé.
- Servir de guía para otras pruebas. El médico utiliza el ultrasonido a modo de guía para la realización de ciertas pruebas de diagnóstico, como la amniocentesis y la muestra del villus coriónico (CVS).
- Determinar la posición del feto cuando falta poco para el parto. Si el bebé se encuentra en una posición anormal, puede ser necesario un parto por cesárea.
¿Existen otros tipos de ultrasonido?
Hay una forma de ultrasonido llamada Doppler que puede utilizarse en la última etapa del embarazo para monitorear el estado del feto en embarazos de alto riesgo. En este examen, el médico mide el flujo sanguíneo en el cordón umbilical y ciertos vasos sanguíneos del feto con un transductor manual para determinar si está recibiendo suficiente oxígeno.
Algunos centros médicos también utilizan el ultrasonido Doppler para monitorear a las madres con aloinmunización de Rh.7 La aloinmunización de Rh es una incompatibilidad entre la sangre de la madre y la del feto que puede producir una forma peligrosa de anemia en el bebé. Cuando se la detecta y trata desde el comienzo, a veces incluso con un parto prematuro o transfusiones de sangre antes del nacimiento, la mayoría de los bebés afectados logra sobrevivir.
En la actualidad, algunos centros médicos y consultorios especializados en obstetricia cuentan con un nuevo equipo de ultrasonido que permite obtener imágenes fijas tridimensionales del feto (ultrasonido tridimensional). El ultrasonido tridimensional es casi tan detallado como una fotografía y puede utilizarse cuando se sospecha la existencia de defectos congénitos. Una variante de esta tecnología permite obtener imágenes en movimiento y se conoce como ultrasonido cuatridimensional. Algunos profesionales entregan a los padres las imágenes tomadas como parte de un examen por ultrasonido médicamente indicado. No obstante, algunos sitios comerciales, en muchos casos sin supervisión médica, ofrecen a los padres las imágenes del feto como “recuerdo”. El Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Estados Unidos (American College of Obstetricians and Gynecologists, ACOG), la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) y el Instituto del Uso Médico del Ultrasonido de Estados Unidos (American Institute of Ultrasound in Medicine) desalientan el uso de estos exámenes por ultrasonido sin motivos médicos ya que las personas que los realizan no siempre cuentan con la formación adecuada y los resultados podrían no ser exactos o causar una indebida preocupación a los padres.8,9 Además, no se sabe si el uso inadecuado del ultrasonido podría representar un riesgo para el feto.
¿Es seguro el ultrasonido?
El ultrasonido es seguro tanto para la madre como para el bebé siempre y cuando sea utilizado de manera adecuada por profesionales médicos. En sus 30 años de uso no se ha identificado ningún tipo de riesgo.
¿Tiene alguna desventaja la realización de un examen por ultrasonido de rutina?
En las mujeres de bajo riesgo, el ultrasonido es muy útil para descartar problemas, pero no es tan eficaz para detectarlos. Los estudios realizados sugieren que los exámenes por ultrasonido de rutina detectan del 16 al 85 por ciento de todos los defectos congénitos estructurales.1 Aparentemente, el ultrasonido es más preciso cuando es realizado por un experto en un centro médico importante.
Además de no detectar algunos defectos congénitos, el examen por ultrasonido de rutina puede, en ocasiones, sugerir la presencia de un defecto cuando en realidad no existe ninguno. Aunque los estudios posteriores generalmente demuestran que el bebé es sano, esas falsas alarmas puede causar gran preocupación a los padres.
¿Es posible tratar los problemas diagnosticados por el ultrasonido?
A menudo se utiliza la información obtenida a través del ultrasonido para modificar la atención prenatal y de este modo mejorar las probabilidades de que la embarazada dé a luz un bebé sano. Por ejemplo, si el ultrasonido diagnostica alteraciones en el ritmo cardíaco del feto que pueden poner en peligro su vida es posible tratarlas con medicamentos mientras el bebé está todavía dentro del útero materno. La presencia de algunos defectos congénitos, anomalías en la placenta o un posible parto de nalgas pueden indicar que una cesárea sería más segura para la madre y el bebé. Para los bebés sospechados de tener problemas causados por una reducción en los niveles de oxígeno, el parto prematuro puede salvar su vida.
¿Existe alguna otra manera de reducir el riesgo de defectos de nacimiento?
El ultrasonido y otras pruebas prenatales pueden permitirle a la mujer saber si su bebé tiene determinados defectos congénitos u otros riesgos especiales. Conocer estos problemas antes del nacimiento brinda tiempo para planificar el tratamiento del bebé. Hay algunas cosas que todas las mujeres pueden hacer para reducir los riesgos y aumentar sus probabilidades de tener un embarazo saludable y un bebé sano:
- Planificar su embarazo consultando a su médico antes de concebir.
- Tomar diariamente una multivitamina con 400 microgramos de la vitamina B conocida como del ácido fólico antes y durante la primera etapa del embarazo para ayudar a prevenir ciertos defectos congénitos relacionados con el cerebro y la médula espinal.
- Obtener cuidados médicos prenatales desde el comienzo y en forma regular.
- Llevar una dieta variada y nutritiva que incluya alimentos fortificados con ácido fólico y alimentos ricos en folato, la forma natural del ácido fólico que se encuentra en los alimentos. Muchos productos derivados de granos, como la harina, el arroz, las pastas, el pan y los cereales, están fortificados con ácido fólico. Entre los alimentos ricos en folato se encuentran las verduras de hojas verdes, las legumbres, las naranjas y el jugo de naranja.
- Tener un peso sano antes de la concepción (ni muy alto ni muy bajo) y aumentar la cantidad de peso recomendada durante el embarazo (de 25 a 35 libras en el caso de mujeres que comienzan el embarazo con un peso normal).
- No consumir bebidas alcohólicas durante el embarazo.
- No fumar durante el embarazo y evitar el humo producido por los demás.
- No utilizar ningún medicamento, ni siquiera los de venta libre o a base de hierbas, a menos que hayan sido indicados por un profesional que sabe de su embarazo.
- No consumir carne poco cocida ni cambiar la arena higiénica del gato. Esto puede causar una infección parásita denominada toxoplasmosis que puede provocar defectos congénitos en el bebé.