La hepatitis B es un virus que infecta el hígado. Aproximadamente una de cada 500 a una de cada 1,000 mujeres embarazadas tiene hepatitis B en el momento del parto y puede transmitir la infección a su bebé durante el nacimiento. En la mayoría de los casos, el riesgo es de aproximadamente el 10 al 20 por ciento, aunque puede ser más alto si tiene niveles más elevados del virus en el organismo.
Los síntomas de la hepatitis B pueden ser de leves a graves aunque algunas personas infectadas no presentan ningún síntoma. Entre los síntomas más comunes pueden mencionarse los siguientes:
- Ictericia (color amarillento en la piel)
- Fatiga
- Náuseas y vómitos
- Dolor en la zona abdominal superior
- Fiebre baja
Aproximadamente del dos al seis por ciento de los adultos con hepatitis B no eliminan el virus de su cuerpo. En estos casos, se habla de hepatitis crónica. Las personas con hepatitis crónica tienen un riesgo mayor de tener enfermedad hepática grave o cáncer de hígado. Aproximadamente el 90 por ciento de los bebés que se infectan al nacer desarrollan infección por hepatitis B crónica y tienen un riesgo alto de desarrollar enfermedad hepática grave y cáncer de hígado de adultos.
Por lo general, es posible prevenir la hepatitis B en los bebés. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan a todas las mujeres embarazadas que se realicen pruebas para detectar la hepatitis B durante una de las primeras visitas prenatales. Si el análisis de sangre indica que tiene hepatitis B, es necesario vacunar al bebé contra la hepatitis B y administrarle inmunoglobulina (que contiene anticuerpos contra la hepatitis) dentro de las 12 horas de su nacimiento. El bebé debe recibir dos dosis adicionales de la vacuna durante los primeros seis meses de vida. Los CDC también recomiendan vacunar a todos los bebés contra la hepatitis B antes de que abandonen el hospital, entre el primer y el segundo mes de vida y, nuevamente, entre los seis y 18 meses de vida.
La mejor defensa contra la hepatitis B es la vacunación. Vacunarse contra la hepatitis B durante el embarazo no conlleva ningún riesgo. Puede vacunarse antes o durante el embarazo si tiene alto riesgo de hepatitis B. Las personas con alto riesgo incluyen, entre otras:
- Trabajadores de la salud
- Trabajadores de seguridad pública
- Mujeres que viven con una pareja infectada
Si no está vacunada, puede contagiarse la hepatitis por el contacto sexual o por el contacto con la sangre o saliva de personas infectadas. Para protegerse contra la hepatitis B:
- Tenga relaciones sexuales seguras
- No comparta agujas si consume drogas ilegales
- No comparta elementos de higiene personal (hojas de afeitar, cepillo de dientes) que pudieran tener sangre o saliva de otra persona