En un embarazo normal, la placenta se adhiere a la pared uterina lejos del cuello del útero. La placenta accreta es una placenta que penetra excesivamente en la pared uterina y que se encuentra muy adherida a ella. De la misma manera, la placenta increta y percreta son placentas que penetran aun más en el músculo uterino o en la pared uterina y que, a veces, se extienden a estructuras próximas como la vejiga.
¿Cómo se diagnostican la placenta accreta y los trastornos relacionados con ella?
Estos trastornos se diagnostican normalmente mediante un examen por ultrasonidos. En algunos casos, se indica también otro estudio por imágenes llamado resonancia magnética.
¿Cómo se tratan la placenta accreta y los trastornos relacionados con ella?
En estos trastornos, la placenta no se separa totalmente del útero como debería hacerlo cuando la mujer da a luz al bebé, lo cual puede producir una hemorragia peligrosa después del parto vaginal. Por lo general, la placenta debe extirparse quirúrgicamente para detener la hemorragia y, con frecuencia, es necesario realizar una histerectomía (extirpación del útero).
Cuando se diagnostica placenta accreta antes del nacimiento, suele realizarse un parto por cesárea seguido inmediatamente por una histerectomía para reducir la pérdida hemorrágica y otras complicaciones en la madre. En algunos casos, puede recurrirse a otros procedimientos quirúrgicos para salvar el útero.