El embarazo es una época de muchos cambios para una mujer: en su cuerpo, en sus emociones y en la vida familiar. Aunque estos cambios ocurren por un motivo feliz, a menudo representan un mayor estrés en la vida de las mujeres embarazadas activas que ya enfrentan muchas exigencias en su casa y en su trabajo.
El exceso de estrés puede ser perjudicial para cualquier persona. A corto plazo pueden producir cansancio, insomnio, ansiedad, falta o exceso de apetito y dolores de cabeza y de espalda. Cuando el exceso de estrés se prolonga demasiado tiempo, puede provocar problemas de salud potencialmente serios, como una menor resistencia a las enfermedades infecciosas, alta presión arterial y enfermedades cardíacas. Los altos niveles de estrés también pueden conllevar ciertos riesgos especiales para las mujeres embarazadas.
La mayoría de las mujeres suele lidiar bien con los cambios emocionales y físicos del embarazo y otras causas de estrés en sus vidas. Por lo general, las mujeres embarazadas que sienten que pueden controlar su estrés (que se cuidan, que se sienten activas en lugar de cansadas y que funcionan bien en su casa y el trabajo) no están expuestas a riesgos de salud por esta causa.
Es aconsejable que las mujeres embarazadas que estén preocupadas por el nivel de estrés en su vida hablen con su pareja, su familia o sus amigos. Ellos podrán brindarle el apoyo necesario para ayudarles a reducir el estrés. Las mujeres embarazadas que tienen problemas para lidiar con el estrés también pueden preguntar a su médico dónde pueden recurrir en su comunidad para recibir la ayuda que necesitan para reducir y hacer frente al estrés.
¿Qué tipos de estrés pueden afectar el resultado del embarazo?
El estrés de la rutina diaria, como las exigencias laborales y las demoras en el tránsito, probablemente no contribuye demasiado a las complicaciones durante el embarazo. No todo el estrés es malo. Si se lo controla adecuadamente, un poco de estrés puede proporcionarnos la fuerza necesaria para enfrentar nuevos desafíos.
Pero ciertos tipos de estrés severo o permanente pueden representar un riesgo durante el embarazo. Algunos estudios sugieren que las mujeres que experimentan acontecimientos negativos en sus vidas, como un divorcio, la muerte de un familiar, una enfermedad grave o la pérdida del trabajo, están expuestas a un riesgo mayor de tener un parto prematuro (antes de cumplidas las 37 semanas de gestación) y/o un bebé de bajo peso (menos de 5 libras y media).1,2 No obstante, la mayoría de las mujeres que experimentan un acontecimiento negativo no tiene resultados adversos en el embarazo. Un estudio reciente encontró que las características maternales, incluyendo la depresión, trastornos de pánico, violencia doméstica y tener dos o más condiciones médicas estuvieron asociadas con niveles altos de estrés durante el embarazo3.
Las mujeres que experimentan un acontecimiento catastrófico durante el embarazo también pueden tener un riesgo mayor de tener un parto prematuro y/o un bebé de bajo peso. Un estudio comprobó que las mujeres embarazadas que trabajaban en un radio de dos millas de las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001 tuvieron gestaciones considerablemente más cortas y bebés mucho más pequeños que las que trabajaban más lejos del lugar.1,4 Otro estudio comprobó que las mujeres embarazadas que experimentaron un terremoto importante tuvieron gestaciones más cortas que las mujeres que nunca habían experimentado uno.4 El momento en que tiene lugar el acontecimiento puede influir en el resultado del embarazo en algunos casos. Los estudios sugieren que, en general, las mujeres que experimentaron el atentado contra las Torres Gemelas o un terremoto durante el primer trimestre del embarazo dieron a luz antes que las mujeres que experimentaron los mismos hechos en una etapa posterior del embarazo.1,4,5
El estrés crónico puede llevar a resultados adversos en el embarazo. Un estudio reciente comprobó que las mujeres de bajos ingresos con estrés crónico (a causa de las dificultades para conseguir alimentos, tener que cuidar un hijo con una enfermedad crónica o no tener empleo) tenían un riesgo mayor de tener un bebé de bajo peso.6
El racismo es otra forma de estrés crónico que puede contribuir a problemas durante el embarazo. Las mujeres afroamericanas pueden experimentar estrés a causa del racismo durante todas sus vidas. Esto explicaría en parte por qué estas mujeres tienen más probabilidades de tener un parto prematuro y bebés de bajo peso que las mujeres de otros grupos raciales o étnicos.1
Algunas mujeres experimentan estrés crónico severo debido al embarazo mismo, lo cual pude aumentar su riesgo de resultados adversos.1,2 Estas mujeres pueden estar especialmente preocupadas por la salud de su bebé o por el parto en sí. En ese caso, deben conversar con su médico, quien podrá derivarlas a un profesional de la salud mental si es necesario.
La mayoría de las mujeres que experimentan estrés severo durante el embarazo tiene bebés sanos a término. Algunas mujeres pueden ser más vulnerables que otras a los efectos del estrés durante el embarazo debido a factores físicos u otros riesgos.2
¿Cuáles son los riesgos de los altos niveles de estrés durante el embarazo?
Varios estudios sugieren que los altos niveles de estrés durante el embarazo pueden contribuir al nacimiento prematuro y al nacimiento con bajo peso.1,2 Los bebés demasiado pequeños y prematuros están expuestos a un riesgo mayor de padecer problemas de salud inmediatamente después de nacer, incapacidades permanentes, como retraso mental y parálisis cerebral, e incluso la muerte.
¿De qué manera puede el estrés desencadenar resultados adversos en el embarazo?
Los investigadores no están completamente seguros de qué manera el estrés puede desencadenar resultados adversos en el embarazo. No obstante, ciertas hormonas relacionadas con el estrés pueden ser un factor determinante. Por ejemplo, el estrés puede contribuir a un parto prematuro causando la liberación de una hormona llamada hormona liberadora de corticotropina (CRH). Esta hormona, producida por el cerebro y por la placenta, se encuentra estrechamente relacionada con el trabajo de parto. Hace que el organismo libere sustancias químicas llamadas prostaglandinas, las cuales producen las contracciones uterinas.
El estrés severo o prolongado también puede interferir con el funcionamiento normal del sistema inmune, lo cual puede hacer que la mujer embarazada sea más propensa a infecciones que afectan al útero. Las infecciones uterinas son una causa importante de parto prematuro, especialmente las que se producen antes de las 28 semanas del embarazo.1
El estrés puede afectar la conducta de la mujer. Algunas mujeres reaccionan al estrés encendiendo un cigarrillo, bebiendo alcohol o consumiendo drogas ilícitas, lo cual se ha relacionado con partos prematuros, nacimientos de bajo peso y otras complicaciones durante el embarazo.1 El consumo de alcohol y ciertas drogas ilícitas también aumenta el riesgo de defectos congénitos.
¿El nivel de estrés durante el embarazo tiene efectos a largo plazo en el bebé (aparte de los causados por el nacimiento prematuro y con bajo peso)?
Algunos estudios sugieren que los altos niveles de estrés durante el embarazo pueden afectar el desarrollo mental y emocional del niño.7, 8 El estrés de la madre puede contribuir a problemas de aprendizaje, como dificultades para prestar atención, y a una mayor ansiedad y temor.7,8 No se sabe de qué manera el estrés de la madre puede causar estos problemas. No obstante, algunos estudios sugieren que las hormonas relacionadas con el estrés en la sangre de la madre pueden atravesar la placenta y afectar el cerebro en desarrollo del feto.8
¿Cómo puede reducir el estrés la mujer embarazada?
Cada mujer embarazada debe identificar las causas del estrés, tanto en su trabajo como en su vida personal, y desarrollar maneras eficaces de controlarlas. Si se siente abrumada por el estrés, debe consultar a su médico.
Las molestias propias del embarazo (como las náuseas, el cansancio, la necesidad frecuente de orinar, la hinchazón y los dolores de espalda) pueden generar estrés, especialmente si la mujer embarazada trata de hacer todo lo que hacía antes del embarazo. Para reducir el estrés, debe darse cuenta de que estos síntomas son temporales y que su médico puede recomendarle formas de controlarlos. También puede considerar la posibilidad de abandonar algunas actividades innecesarias cuando se sienta molesta.
Muchas mujeres experimentan inestabilidad en su estado de ánimo durante el embarazo. Esta inestabilidad es causada por cambios hormonales y es normal. No obstante, los cambios de estado de ánimo de la mujer embarazada pueden hacer que le resulte difícil hacer frente al estrés.
Las mujeres embarazadas pueden controlar mejor el estrés si se encuentran sanas y en buen estado físico. Deben llevar una dieta saludable, dormir bien, evitar el alcohol, el tabaco y las drogas y hacer ejercicios regularmente (con la autorización de su médico). El ejercicio las ayudará a mantenerse en buen estado físico, a prevenir algunas de las molestias comunes del embarazo (como los dolores de espalda, el cansancio y el estreñimiento) y a aliviar el estrés.
Contar con un buen grupo de apoyo, que incluya a la pareja de la mujer embarazada, sus parientes y amigos, también la ayudará a aliviar su estrés. La mujer embarazada debe pedir y aceptar ayuda de las personas más cercanas. Por ejemplo, éstas pueden ayudarla con las tareas rutinarias y con el cuidado del niño, conversar con ella para saber cómo se siente y qué cosas le preocupan o acompañarla a las visitas prenatales. Algunos estudios sugieren que tener un buen grupo de apoyo reduce el riesgo de la mujer de tener un bebé de bajo peso.1
Existe una serie de técnicas para reducir el estrés que pueden ser útiles durante el embarazo. Entre ellas se encuentran las clases de yoga, la bioretroalimentación, la meditación y la imaginación guiada. El médico seguramente podrá recomendarle a la mujer embarazada clases o especialistas a los que puede recurrir en su comunidad. Las clases de preparación para el parto enseñan técnicas de relajación y ayudan a reducir la ansiedad educando a los futuros padres sobre lo que va a ocurrir durante el trabajo de parto y el parto.
¿El trastorno de estrés postraumático afecta el embarazo?
Algunas personas que experimentan o son testigos de un acontecimiento traumático, como una violación, un combate, un desastre natural, ataques terroristas (como el del 11 de septiembre a las Torres Gemelas) o la muerte de un ser querido, desarrollan trastorno de estrés postraumático. Las personas afectadas pueden experimentar ansiedad grave, recuerdos del acontecimiento, pesadillas, reacciones físicas intensas cuando algo les recuerda el hecho (como palpitaciones y sudor) y otros problemas como, por ejemplo, sobresaltarse fácilmente.
El trastorno de estrés postraumático es común durante el embarazo. Un estudio comprobó que cerca del ocho por ciento de las mujeres embarazadas resulta afectada.9 Las mujeres con trastorno de estrés postraumático pueden tener un riesgo mayor de complicaciones durante el embarazo, incluido aborto espontáneo, hiperémesis gravídica (una forma grave de vómitos relacionados con el embarazo) y parto prematuro.9 Las mujeres afectadas también tienen más probabilidades de tener conductas de salud riesgosas, como fumar, beber alcohol o consumir drogas, que pueden contribuir a complicaciones durante el embarazo.10 Las mujeres que sospechan que tienen trastorno de estrés postraumático deben consultar a su médico o a un profesional de la salud mental sobre sus síntomas. Existen varios tratamientos eficaces, incluidas terapias basadas en el diálogo que pueden aliviar los síntomas.
¿Apoya March of Dimes la investigación sobre el estrés durante el embarazo?
Varios becarios de March of Dimes están estudiando la relación entre la respuesta al estrés y los resultados adversos del embarazo. Recientemente, algunos investigadores han estado intentando determinar cómo los factores relacionados con el estrés en el entorno de la mujer embarazada (como las condiciones en su hogar y su vecindario, el racismo, su ocupación, sus ingresos y los principales acontecimientos en su vida) pueden aumentar el riesgo de parto prematuro. Estos estudios podrían permitir entender mejor las causas del parto prematuro y descubrir nuevas formas de prevención y tratamiento. Otro investigador está estudiando el funcionamiento cognitivo y conductual de niños de 11 años que estaban en el útero cuando ocurrió un desastre natural (el temporal de hielo de Québec de 1998). Este estudio podría llevar a mejores recomendaciones sobre cómo prevenir o limitar el daño potencial del estrés intenso a las mujeres embarazadas y a sus bebés en desarrollo.